Para responder a la creciente presión sobre los recursos hídricos, las comunidades rurales que dependen de ellos en su vida cotidiana se organizan colectivamente, combinando tradiciones ancestrales, solidaridad local e innovaciones prácticas para hacer frente a los retos medioambientales que afectan a su vida cotidiana.
Estas múltiples iniciativas dan testimonio de una creciente capacidad de adaptación de las comunidades que, ante la escasez y la degradación del agua, movilizan sus conocimientos, su cohesión social y su voluntad de cambio. Combinando prácticas tradicionales, acciones colectivas e innovaciones locales, construyen poco a poco su resiliencia frente a las transformaciones de su entorno.
Estas iniciativas tienen como objetivo restaurar los ecosistemas, mejorar el acceso al agua y reforzar la resiliencia de las poblaciones. Join For Water y sus socios observan atentamente estas acciones llevadas a cabo por las comunidades y extraen lecciones para informar y mejorar nuestras propias intervenciones basadas en soluciones basadas en la naturaleza. Estos enfoques, así como la forma en que se aplican en nuestro trabajo, se examinarán con más detalle en el artículo Soluciones basadas en la naturaleza.
Adaptación comunitaria y conocimientos ancestrales
En Benín, los habitantes de Aguégués participan en proyectos de reforestación para luchar contra la erosión del suelo. Esta movilización va acompañada de un cambio gradual en las prácticas pesqueras: el uso de las Acadjas, un método tradicional basado en la inmersión de ramas para atraer a los peces, tiende a ser sustituido por técnicas más sostenibles, como la pesca controlada. En otras localidades como Dedekpoe, Gogbo y Avlo-village, las campañas de sensibilización llevadas a cabo por las comunidades animan a los agricultores a limitar el uso de productos químicos, a proteger las riberas mediante la reforestación y a participar en trabajos comunitarios de limpieza de los canales encenagados. En Avlo-village se ha construido una pista rural para facilitar el acceso al pueblo en la estación seca, cuando las vías fluviales se vuelven intransitables.
Prácticas agrícolas ancestrales
En Burundi, se están recuperando las prácticas agrícolas ancestrales para hacer frente a la erosión y la variabilidad climática. El policultivo y el uso de plantas locales permiten conservar los suelos y optimizar el almacenamiento de los recursos hídricos. En Muhenga, los hogares instalan sistemas de recogida de agua de lluvia de los tejados, acompañados de pozos para reforzar el acceso al agua. El trazado de curvas de nivel es una práctica habitual para reducir la erosión del suelo. En Rurabo, los agricultores están adoptando cultivos más resistentes a la sequía y mejor adaptados a las nuevas condiciones climáticas.
«Gracias al trazado de curvas de nivel, la erosión ha cesado desde hace dos años», afirma Mukeshimana LEHEMA, agricultora de Caranka (Burundi).
En Malí, la comunidad de Dalakana ha puesto en marcha medidas colectivas como la excavación de estanques para aumentar su capacidad de retención, la prohibición de cultivar a lo largo de las riberas y la regulación del uso del agua para el riego de hortalizas. Estas normas se inscriben en una gobernanza local del agua basada en la concertación y la responsabilización.
En la República Democrática del Congo, los habitantes de Idiofa establecen normas comunitarias para proteger las tierras bajas y vigilan los incendios forestales que aceleran la degradación de los ecosistemas. También recurren a prácticas tradicionales como el almacenamiento de agua de lluvia en depósitos construidos con técnicas locales.
En Uganda, en la aldea de Nyakacwamba, la plantación de árboles exóticos amenaza los recursos hídricos. Para preservar las fuentes, los habitantes han talado las especies nocivas y han dejado de cultivar en las zonas húmedas, al tiempo que han plantado especies autóctonas para estabilizar y restaurar los suelos. Además, se ha prohibido la quema de maleza.
«Desde nuestra infancia, nos han enseñado que no hay que cortar los árboles que se encuentran cerca de las fuentes de agua», afirma Muhumuza Patrick, agricultor de Nyakacwamba, Uganda.
Ante la falta de recursos financieros, crearon una asociación de ahorro y crédito de la aldea, que permite a las mujeres ahorrar 2500 chelines ugandeses y a los hombres 5000, lo que ha mejorado la situación económica. Al igual que en Benín, se llevan a cabo campañas de sensibilización entre los aldeanos, en particular sobre la recogida de agua en el momento oportuno, la gestión sostenible de los puntos de agua y la reforestación.
En estas regiones africanas, los conocimientos ancestrales desempeñan un papel esencial. Además de las prácticas agrícolas, las creencias y los rituales espirituales siguen muy presentes. En Benín, se invoca a figuras como el Zangbéto para hacer respetar las normas locales de gestión, mientras que en Dangbo se organizan ceremonias para implorar a los antepasados en épocas de sequía. Estas tradiciones suelen ir acompañadas de acciones concretas, como la lucha contra las plantas invasoras, la limpieza colectiva de los manantiales o la sensibilización de los pescadores sobre los efectos de la contaminación.
En Sudamérica, aunque los enfoques están menos marcados por los rituales espirituales, las comunidades también movilizan sus conocimientos tradicionales. En Chontali, Perú, los habitantes replantan especies autóctonas procedentes de viveros locales para restaurar los ecosistemas y regular los ciclos del agua. Asociaciones comunitarias como Páramo y Ríos del Inca promueven una agricultura circular en torno al cultivo del café, respetuosa con el medio ambiente y que ahorra agua. Paralelamente, se están desarrollando iniciativas ciudadanas mediante la formación de brigadas comunitarias encargadas de limpiar los espacios públicos, educar en la preservación del patrimonio natural y promover la separación de residuos, aunque la valorización de los residuos biológicos sigue siendo limitada. El proyecto «Chontali vivo» encarna esta dinámica integrada en la que se unen la ecología, la cultura y la gobernanza local.
Retos pendientes
A pesar de las numerosas iniciativas comunitarias puestas en marcha para hacer frente a los cambios en los recursos hídricos, las comunidades siguen enfrentándose a varios obstáculos que frenan sus esfuerzos.
«Asistimos impotentes a la llamada [del agua] de nuestros cultivos», testimonia Fulbert Houessou, agricultor de Dangbo (Benín).
Uno de los primeros retos es la movilización comunitaria a largo plazo. Si bien se han puesto en marcha algunas acciones, su sostenibilidad depende de la capacidad de las generaciones futuras para apropiarse de estas iniciativas. Esto requiere una sensibilización constante, especialmente entre las personas que practican una agricultura no sostenible, cultivan en los lechos de los ríos o contaminan las fuentes.
Las malas prácticas agrícolas, la deforestación y el uso excesivo de productos fitosanitarios siguen dañando los ecosistemas, debido a la falta de alternativas accesibles y de una verdadera toma de conciencia colectiva. En varias regiones, la falta de equipamiento básico (palas, azadas, herramientas de trabajo) limita la eficacia de las acciones comunitarias sobre el terreno.
Apoyo educativo
A esto se suma la falta de formación y el desconocimiento de los retos medioambientales en algunas comunidades, lo que dificulta la transformación sostenible de los comportamientos. El cambio de mentalidad requiere apoyo educativo y, en ocasiones, la aplicación de normas o leyes locales para sancionar los comportamientos negligentes.
En contextos en los que los intereses económicos compiten con los objetivos de conservación, como en Chontali (Perú), es difícil alcanzar un consenso entre la protección de los ecosistemas y las exigencias de rentabilidad. Esta tensión entre el medio ambiente y el desarrollo sigue siendo un obstáculo para la acción colectiva coherente. Las limitaciones logísticas y financieras, especialmente en la República Democrática del Congo, con carreteras en mal estado o medios insuficientes, limitan el alcance de las intervenciones comunitarias. La falta de financiación también frena la ampliación de las buenas prácticas y la capacidad de las comunidades para hacer frente de forma sostenible a las presiones sobre sus recursos hídricos.
Respuesta de Join For Water y sus socios
A través de sus programas, Join For Water y sus socios se esfuerzan activamente por abordar muchos de los retos a los que se enfrentan las comunidades en la gestión y protección de sus recursos hídricos. Implementamos soluciones basadas en la naturaleza que pueden reproducirse a mayor escala para aumentar la resiliencia de las poblaciones vulnerables. Estos esfuerzos forman parte de un enfoque más amplio que tiene por objeto crear un entorno propicio para la gestión sostenible del agua, impulsada por las comunidades. El artículo Soluciones basadas en la naturaleza destaca las soluciones basadas en la naturaleza aplicadas por Join For Water y sus socios.
Agradecimientos
Agradecemos sinceramente las valiosas contribuciones de nuestros colegas, socios y, en especial, de los miembros de las comunidades cuyas voces y experiencias han dado forma a este artículo.
