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¿Cómo perciben las personas las amenazas a sus recursos hídricos?

10 septiembre, 2025

En un contexto mundial marcado por crecientes perturbaciones medioambientales, las comunidades rurales se encuentran en primera línea frente a los efectos del cambio climático. El agua, que es un recurso vital, es cada vez más escasa, impredecible y difícil de gestionar. A través de los relatos compartidos en las encuestas realizadas sobre el terreno, los miembros de las comunidades describen con precisión las amenazas que se ciernen sobre los recursos hídricos que marcan su vida cotidiana.

Estas amenazas, ya sean de origen natural o humano, se intensifican y hacen cada vez más incierto el acceso a una agua de calidad. Este artículo se centra en el análisis de estas amenazas a partir de testimonios recopilados en algunas regiones de África y América Latina, donde Join For Water desarrolla su actividad, poniendo de relieve cómo el cambio climático, las actividades humanas y la degradación de los ecosistemas están debilitando profundamente el equilibrio hídrico de estas regiones. El artículo da voz a las comunidades que viven al ritmo del agua.

Percepciones colectivas sobre la creciente fragilidad de los recursos hídricos

En las zonas de intervención de Join For Water, las comunidades constatan que la disponibilidad y la calidad del agua han cambiado radicalmente. Uno de los primeros signos visibles es la disminución de las crecidas estacionales. En algunas zonas rurales de Benín, las crecidas del río Mono ya no se producen en los periodos esperados.

«Antes sabíamos cuándo iba a subir el agua, ahora es una incógnita», explica un agricultor de Athiémé, en Benín.

Este cambio altera profundamente los ciclos agrícolas tradicionales. Los canales de riego ya no se mantienen, se encenaguen y provocan inundaciones localizadas o impiden el flujo hacia los cultivos. Las zonas húmedas, que servían de amortiguador natural, se reducen progresivamente, dejando los suelos secos e impropios para la agricultura.

En las aldeas de Dalakana y N’gnégnélé, en Malí, las fuentes de agua, antes cristalinas, ahora están turbias, conllevando a que se vuelvan fangosas y a veces rojizas debido a la erosión y la escorrentía. Los estanques, que antes estaban llenos todo el año, se secan antes de que termine la estación seca, lo que obliga a las mujeres y los niños a recorrer largas distancias para abastecerse de agua. En los alrededores de Idiofa, en la República Democrática del Congo, los ríos han cambiado de aspecto debido al crecimiento demográfico. Antes, sus aguas eran claras, inodoras e insípidas, y se podían beber directamente. Hoy en día, ya no es así: las fuentes se han degradado, perdiendo su calidad inicial, hasta el punto de que ya no son aptas para el consumo sin riesgo.

En la República Democrática del Congo, un hombre testifica: «Cuando era joven, había fuentes cerca, pero con el tiempo, algunas de ellas han desaparecido. El río Idiofa, que antes parecía más grande, ha disminuido y perdido profundidad ».

En la aldea de Nyakacwamba, en Uganda, los habitantes se abastecen de agua principalmente de estanques y pozos. Sin embargo, estas fuentes se secan durante la estación seca, lo que obliga a los aldeanos, en particular a las mujeres y los niños, a levantarse a las 5 de la mañana para ir a buscar agua. Después de esa hora, el agua ya no es apta para el consumo. En la temporada de lluvias, el agua es abundante, pero la que proviene de los pozos y estanques suele estar contaminada.

En otras localidades, como Avlo-village y Delekpoe (Benín), la población se enfrenta a una disminución constante del caudal del río Mono, a la formación de barrancos y a una rápida erosión de las riberas que amenaza las viviendas y las tierras agrícolas. En la cuenca binacional del río Mayo-Chinchipe, los habitantes de Chontali (Perú) observan un progresivo agotamiento de las fuentes, un recrudecimiento de los deslizamientos de tierra y una erosión acelerada. Estos fenómenos, directamente relacionados con la deforestación causada por la actividad humana, comprometen gravemente el acceso al agua en varias zonas rurales.

 

Múltiples presiones sobre los recursos hídricos

Las comunidades no atribuyen únicamente al cambio climático el deterioro de la disponibilidad de los recursos hídricos. También denuncian la presión ejercida por prácticas humanas inadecuadas. En Hondji y Aguégués (Benín), la agricultura ilustra bien los impactos ambientales: el cultivo practicado hasta las riberas de los ríos debilita los márgenes, impide la regeneración natural de los suelos y provoca la evasión de los cursos de agua. El uso masivo de fertilizantes químicos, pesticidas y herbicidas deteriora la calidad del agua, causando problemas de salud pública y la degradación de los ecosistemas acuáticos.

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La deforestación es una de las causas del aumento de la erosión en Mali. (c) Join For Water

En la cuenca Mayo-Chinchipe, la minería ilegal agrava la situación. Los productos químicos utilizados en el tratamiento del oro y otros minerales contaminan los acuíferos y las aguas superficiales, haciendo que el agua sea impropia para el consumo. En varias zonas de Mandé y Dohi (Malí), la deforestación intensiva para la agricultura y la producción de carbón vegetal reduce la cobertura vegetal, lo que acentúa la erosión, reduce la capacidad de infiltración del agua y altera el ciclo hidrológico local. El relleno de humedales, la degradación de antiguas obras hidráulicas y el abandono de ciertas prácticas ancestrales de gestión del agua acentúan aún más esta presión. Al igual que en Malí, la aldea de Kapapali, en Uganda, sufre una contaminación frecuente de sus fuentes de agua debido a la escorrentía. Además, durante la temporada de lluvias, el caudal de los sistemas de agua potable disminuye, ya que funcionan con energía solar.

 

En la República Democrática del Congo, la expansión urbana de Idiofa y Kikwit, ligada a un rápido crecimiento demográfico, provoca una mayor deforestación. Esta presión sobre los ecosistemas provoca la desecación de las fuentes y la disminución del caudal y la calidad del agua de los cursos fluviales.

Importantes repercusiones sociales y económicas en las comunidades

La degradación de los recursos hídricos tiene consecuencias directas para las comunidades, tanto a nivel social como económico, y fragiliza las condiciones de vida de las comunidades más vulnerables. En Nyarumpongo, Rushubi o Caranka, en Burundi, las enfermedades transmitidas por el agua, como la diarrea o las infecciones cutáneas, afectan especialmente a los niños.

«No siempre tenemos otra opción, hay que beber esta agua, aunque nos enferme», confiesa una madre de familia en Burundi.

El agua insalubre se convierte en la única opción en algunas localidades, lo que expone a la población a importantes riesgos sanitarios. En el plano económico, la disminución del rendimiento agrícola debido a la falta de agua o a las inundaciones de los campos empuja a muchas familias a endeudarse o a abandonar las actividades agrícolas. En Idiofa (RDC), la alteración de las estaciones compromete las cosechas, provocando hambrunas y crisis financieras en una región donde la agricultura es la principal actividad económica. Además, la intensificación de las precipitaciones daña las viviendas y hace que las carreteras sean a veces intransitables, lo que provoca un aumento de los precios de los productos de primera necesidad.

A falta de oportunidades, muchos jóvenes abandonan las zonas rurales para trasladarse a las ciudades, o incluso a otros países, con la esperanza de construir un futuro mejor. Este fenómeno de éxodo rural acentúa la precariedad de las zonas despobladas. Para las mujeres, la carga que supone la búsqueda de agua aumenta considerablemente. A veces tienen que dedicar varias horas al día a esta tarea, caminando kilómetros, en detrimento de su salud, la educación de sus hijos o cualquier otra actividad generadora de ingresos que les ofrezca una oportunidad de autonomía. Las largas distancias que deben recorrer las niñas para llegar a un punto de agua las exponen a un mayor riesgo de violación. La tensión social también aumenta con los conflictos que surgen en torno al uso del agua entre agricultores, ganaderos y familias.

La visión lúcida de las comunidades ante las amenazas

Los testimonios recogidos en estas diferentes localidades revelan que las comunidades no se limitan a sufrir pasivamente las transformaciones de los ecosistemas acuáticos que las rodean. Tienen una visión clara de la evolución de su entorno. Identifican claramente los signos visibles del cambio climático, como la disminución de las precipitaciones, la modificación de las estaciones, la desaparición progresiva de las crecidas, la creciente imprevisibilidad de la inundaciones estacionales, y el agotamiento de las fuentes. También establecen una relación directa entre estos cambios y ciertas prácticas humanas que consideran perjudiciales, como la agricultura intensiva, la deforestación, la contaminación química, la explotación minera y la mala gestión de los recursos.

Agradecimientos
Agradecemos sinceramente las valiosas contribuciones de nuestros colegas, socios y, en especial, de los miembros de las comunidades .

 

Fotos: Benin y Mali (c) Join For Water

Benin Athiémé
Mali Dalakana
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Benin Athiémé